ACCIÓN SOLIDARIA FRENTE A LA EMERGENCIA

Los hechos

Desde el 31 de enero, se han registrado lluvias intensas en la costa norte de nuestro país, las cuales han ocasionado inundaciones, huaycos, deslizamientos y desbordes que vienen afectando la vida de miles de familias de las zonas urbano-marginales y rurales. Junto con ello, se vieron afectadas viviendas, vías de comunicación, instituciones educativas, locales públicos y áreas de cultivo.

Según el reporte de INDECI al 31 de marzo, en nuestra región Lambayeque,  hubieron 52,200  personas damnificadas, 140 096  afectadas, 3 personas fallecidas y 4 heridas. Las  Provincia de Lambayeque y Chiclayo fueron las más afectadas, asimismo, los distritos de Kañaris e Inkahuasi en Ferreñafe. Con respecto a las viviendas,  se reporta en el mismo informe 5828 viviendas inhabitables, 5527 colapsadas y 29 482 afectadas (Fuente SINPAD).

Las y los pobres los más afectados

Esta situación  nos permitió constatar la precariedad en la que viven las familias, la vulnerabilidad de sus viviendas y la poca o nula prevención ante los desastres.  Hemos visto a mujeres, niños, ancianos y sus familias en situación de pobreza  y de riesgo ante los desastres. Hemos escuchado sus quejas, pedidos de ayuda y también su indignación. También hemos sido testigos de su fe y esperanza que los anima a seguir luchando y salir adelante.

Un movimiento de solidaridad

Frente a esta situación, el personal, voluntarios y voluntarias del Centro Esperanza, visitaron  las diferentes zonas donde ejecutamos nuestros proyectos y programas con sus organizaciones evaluaron,  los daños producidos para priorizar la ayuda.

Iglesia Unida, Hermanas de La Caridad de Halifax, Hermanas Ursulinas de Chatan, Lazos de Corazón, CHALICE Internacional, Ola Niños, todas ellas instituciones canadienses quienes en un gesto de amor y compasión respondieron con prontitud enviando sus donaciones para responder a las necesidades concretas que se fueron presentando .

Fueron apoyadas alrededor de 300 familias ubicadas en los sectores de La Ladrillera, Chosica del Norte, Raimondi, Primero de Junio, El Bosque, Corazón de Jesús, Chacupe pertenecientes al distrito de La Victoria; San Borja, Nuevo San Lorenzo y Villa el Sol del distrito de José L. Ortiz, César Vallejo en Chiclayo y el distrito de Puerto Eten. Las familias atendidas recibieron calaminas, materiales de construcción, plástico, alimentos, útiles de aseo, botas, colchones, atención médica, medicinas, mosquiteros, tanques para guardar agua, compra de motobombas y asistencia a 6  familias damnificadas ubicándolas en nuevas viviendas .

Desde las propias organizaciones y población Lambayecana

El Centro Esperanza junto a otras 36 instituciones es parte de la Plataforma “LAMBAYECANOS UNIDOS FRENTE A LA EMERGENCIA “ y desde allí venimos participando para articular la ayuda humanitaria de la sociedad civil, promover la intervención del  Estado, el voluntariado y la acción solidaria de la población con el fin de llegar a las zonas más afectadas.

Estamos contribuyendo con nuestro trabajo, ayuda humanitaria y nuestro acompañamiento a las familias afectadas haciéndoles sentir que no están solas y que la misericordia de Dios llega a través de quienes se acercan y expresan solidaridad.

Una ruta para organizar la solidaridad

La intervención del Centro Esperanza en los distintos lugares durante este tiempo de emergencia, está marcada por una ruta que busca fortalecer los liderazgos y promover una participación activa de la población.

PRIMER PASO: Identificar las necesidades y los problemas generados por las lluvias,  con los actores de la comunidad, líderes comunales, organizaciones vecinales, autoridades como gobernadores y  agentes municipales.

SEGUNDO PASO: Priorizar las necesidades, problemas y señalar las acciones a realizar para finalmente asumir responsabilidades. Esta ruta seguida involucra a la población afectada, las hace partícipes de la solución de sus problemas y canalizar la ayuda recibida.

Las mujeres, un soporte movilizador frente a la emergencia

Podemos apreciar el papel que las mujeres vienen cumpliendo en la gestión del riesgo y en la solución de la diversa problemática. Ejerciendo su liderazgo, poniendo en práctica habilidades, conocimientos, experiencias de solidaridad, interacción con otras organizaciones y autoridades locales. Responden en forma organizada y fortalecen su capacidad de reacción, movilización,  solidaridad y gestión, buscando canalizar  la ayuda  de manera equitativa dando continuidad al trabajo por los derechos humanos en tiempos de desastre. Estas experiencias nos permiten como Centro Esperanza acompañar el caminar de las organizaciones hacia su autonomía y al empoderamiento de las mujeres.

[ABRIL 2017]

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