AVANZA EL DESARROLLO EN SAN BORJA

Ante la inminencia del Fenómeno del Niño, el Voluntariado está llevando adelante actividades de prevención

“Condiciones saludables para una vida digna” es un proyecto del Centro Esperanza que tiene por objetivo mejorar los niveles de vida de las dieciséis familias del asentamiento humano San Borja, ubicado en el distrito de José Leonardo Ortiz. En este proyecto participan como voluntarios, a través de un programa de incentivación de actitudes y la creación de una cultura del Buen Vivir, Jonnathan, Yaiza y Betsabé, los tres jóvenes que prestan su esfuerzo a estas actividades, contribuyen a la mejora de las condiciones de vida en esta población. Betsabé, especializada en sociología, tiene a cargo la tarea de recoger aspectos sociales vinculados a la organización de la familia, las relaciones entre padres e hijos y entre vecinos.

“El voluntariado con el Centro Esperanza surge como una propuesta de contribución a la sensibilización de los jóvenes a través del acercamiento a la población y la toma de contacto con las personas con las que trabajamos, niños, niñas, mujeres, líderes sociales y familias de las zonas urbano marginales”, señala Felícita Ramírez, coordinadora del proyecto.

Cada lunes, durante tres horas, los voluntarios desarrollan un plan de trabajo, que culminará en marzo del 2016. Para esto, previamente, los voluntarios reciben distintos talleres de capacitarán para poder familiarizarse con los valores institucionales y la metodología de trabajo del Centro Esperanza y ejecutar con mayor convicción su labor. De otro lado, a través de estas capacitaciones, se pueden conocer cuáles son las expectativas que los voluntarios tienen.

Los temas que vienen trabajando los voluntarios son los de equidad de género y prevención del Fenómeno El Niño. “La universidad no acerca mucho a los jóvenes a la realidad socioeconómica. Se da énfasis a lo académico. La proyección social es limitada. Algunos jóvenes sí han podido  tener experiencias previas en voluntariado otros no. El voluntariado transforma su manera de pensar frente a las personas. Los jóvenes llegan creyendo que pueden enseñar pero acaban ellos aprendiendo también”, observa Ramírez.

San Borja es una población pequeña, integrada por migrantes y gente de bajos recursos económicos. Antes de implementarse el proyecto, ya existía una organización de mujeres con ganas de recibir el apoyo de la formación que les permitiera participar. Con esta experiencia de Voluntariado las mujeres organizadas desarrollan temas puntuales como el trabajo de repostería, crianza de patos y cuyes, asesoría técnica, entre otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s